lunes, 1 de diciembre de 2008


Mucha gente se pregunta por qué San Francisco de Asís habla tanto de la Fiesta de Navidad - La encarnación del Hijo de Dios - y no habla tanto de la Pasión y Resurrección de Nuestro Señor. Ahora, desde la lectura hermenéutica del Evangelio de Juan, podemos, en primer lugar, dar respuesta a todos estos que se plantean esta cuestión sobre el Santo, y, en segundo lugar, fijar una línea de reflexión para que vosotros podáis meditar esta cuestión de la espiritualidad de Francisco de Asís tan poco comentada por lo teólogos del franciscanismo.


El evangelista Juan ha dado una especial importancia a la Encarnación, es decir, a la Palabra encarnada y, como nos dice en su prólogo, Juan nos da a conocer la vida de la Palabra encarnada antes de que l mundoi fuera y de que descendiera al mundo y a nosotros mismos. Juan es el único evangelista que habla de la vida que Jesús llevaba junto a su Padre. Todo el evangelio de Juan es una Gran Liturgia sobre la ENCARNACIÓN Y SOBRE EL DESPOSRIO. Todo nos lleva a la FECUNDIDAD por tanto, nuestro mundo, es el escenario - EL HUERTO - en donde se celebran continuamente el DESPOSORIO del AMANTE con el AMADO.


Para Francisco de Asís, EXPERIENCIA VIVA DEL AMOR - el Hombre-Amor - no podría haber llegado a la misma exégesis espritual que a nuestro DISCÍPULO AMADO: Que el Acto de Amor al Encarnarse el Hijo de Dios, fue de tal Intensidad y Trascendencia que, por este acto sólo, quizás podría haberse salvado el mundo entrero. Además no olvidemos que, NUESTRO SEÑOR, se durmió y fue depositado en el lecho que había en el Huerto del Paraíso, como Francisco nos dice en su "Salmo 6 de Nona, nº 11, en el que dice: " Me dormí y desperté " ( Sal 3,6 ).


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