lunes, 16 de febrero de 2009

Inocencia Original.

Cómo escribió por vez primera la Regla cuando tenía once hermanos.
Mas, como era hombre prudente y discreto, le interrogó sobre muchas cosas, y le aconsejó que se orientara hacia la vida monástica o eremítica. Pero San Francisco rehusaba humildemente, como mejor podía, tal propuesta; no por desprecio de lo que le sugería, sino porque, guiado por aspiraciones más altas, buscaba piadosamente otro género de vida. Admirado el obispo de su fervor y temiendo decayese de tan elevado propósito, le mostraba caminos más sencillos. Finalmente, vencido por su constancia, asintió a sus ruegos y se ocupó con el mayor empeño, ante el papa, en promover esta causa.

Presidía a la sazón la Iglesia de Dios el papa Inocencio III, pontífice glorioso, riquísimo en doctrina, brillante por su elocuencia, ferviente por el celo de la justicia en lo tocante al culto de la fe cristiana. Conocido el deseo de estos hombres de Dios, previa madura reflexión, dio su asentimiento a la petición, y así lo demostró con los hechos. Y, después de exhortarles y aconsejarles sobre muchas cosas, bendijo a San Francisco y a sus hermanos, y les dijo: «Id con el Señor, hermanos, y, según Él se digne inspiraros, predicad a todos la penitencia. Cuando el Señor omnipotente os multiplique en número y en gracia, me lo contaréis llenos de alegría, y yo os concederé más favores y con más seguridad os confiaré asuntos de más transcendencia».
En verdad que el Señor estaba con San Francisco doquiera fuese, recreándolo con revelaciones y animándolo con sus favores. Una noche durante el sueño le pareció recorrer un camino; a su vera había un árbol majestuoso; un árbol hermoso y fuerte, corpulento y muy alto; se acercó a él, y, mientras a su sombra admiraba la belleza y la altura del árbol, fue súbitamente elevado tan alto, que tocaba su cima, y, agarrándolo, lo inclinaba hasta el suelo.
Es lo que efectivamente sucedió cuando el señor Inocencio, árbol el más excelso y sublime del mundo, se inclinó con la mayor benevolencia a su petición y voluntad.
En alabaza de Cristo. Amén.

domingo, 8 de febrero de 2009

EL ALTISIMO ME REVELÓ QUE DEBIA VIVIR EL SANTO EVANGELIO



( 14)Y después que el Señor me dió hermanos, nadie me mostraba qué debía hacer, sino que el mismo Altísimo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio. (15). Y yo lo hice escribir en pocas palabras y sencillamente, y el Señor papa me lo confirmó.

(34) Y no digan los hermanos: "esto es otra regla"; porque esto es una recordación; amonestación y exhortación, y es mi testamento, que yo, el hermano Francisco pequeñuelo, os hago a vosotros, mis benditos hermanos, para que observemos mejor, católicamente, la regla que prometimos al Señor.

martes, 27 de enero de 2009

PEREGRINOS Y FORASTEROS




Leemos en la LM 7.2, el siguiente párrafo: "Cuando hablaba con sus hermanos acerca de la pobreza - que lo hacía a menudo -, les inculcaba aquellas palabras del Evangelio: las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza. Por esta razón enseñaba a sus hermanos que las casa que edificasen fueran humildes, al estilo de los pobres; que no la habitasen como propietarios, sino como inquilinos, considerándose peregrinos y forasteros, pues constituye norma de los peregrinos - decía - ser alojados en casa ajena anhelar ardientemente la patria y pasar en paz de un lugar a otro".



En este pasaje de su vida, se nos describe palmariamente, cómo concebía San Francisco al "humus existencial" en la tierra: " Las zorras tienen madriguera, y las aves nidos ". Qué quiere decir esto? Quiere decir que las personas que, todavía, no han encontradpo a Dios, EL AMOR ENCARNADO, se apegan y se agarran a su ascendencia y a sus apegos tanto emocionales como de filiación, es decir, es el apego a todas sus raices. Este enraizamiento impide que la zorra corra veloz y que el pájaro vuele libre pues, ambas, estan atadas por el cordón umbilical a todas sus raices y a todos sus apegos. San Francisco continúa refiriendo el pasaje del Evangelio: " pero el hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza " . Esta frase - afirmativa - es contundente, plena e inmensamente profunda en su dimensión espiritual. El Hijo de Dios - ENCARNADO - fue engendrado para SACRAMENTAR la ALIANZA e UNIÓN con el humus existencial y, para ello, inicia su andadura en su creación sin "ARROPAMIENTOS" con sólo la "EXPERIENCIA NEUMATOLÓGICA Y CARISMÁTICA" que le va aportando LUZ a través de los "ojos espirituales del corazón" , fuerza y vigor, por el fuego del AMOR PNEUMATOLÓGICO: COMUNICACIÓN INTRATRINITARIA ENTRE EL PADRE Y EL HIJO.


Por esto escribirá en 1Regla 4-5: " Si alguien quiere venir a mí y no odia a padre y madre, mujer e hijos, hermanos y hermanas, y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío.Y: tgodo el que haya abandonado padre o madre, hermanos o hermanas, mujer e hijos, casas o campos, por mi causa, recibirá cien veces más y poseerá la vida eterna ".


Cada persona tiene una Alianza personal, genuina y con su propio código genético espiritual con su Esposo/esposa y, de acuerdo con esta Alianza-Boda, deberá desarrollarse su propia historia de fidelidad.


LEONE.






domingo, 25 de enero de 2009



De la Paráfrasis del Padre Nuestro, de San Francisco:



Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: para que te amemos con todo el corazón, pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, gastando todas nuestras fuerzas y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio de tu amor y no en otra cosa; y para que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, atrayéndolos a todos a tu amor según nuestras fuerzas, alegrándonos del bien de los otros como del nuestro y compadeciéndolos en sus males y no dando a nadie ocasión alguna de tropiezo.

domingo, 18 de enero de 2009

TESTAMENTO DE SAN FRANCISCO - EJEMPLO -.



Testamento 20-22.
" Y yo trabajaba con mis manos, y quiero trabajar; y quiero firmemente que todos losotros hermanos trabajen en algún oficio compatible con la decencia. los que no saben, que lo aprendan, no por la codicia de recibir la paga del trabajo, sino por el ejemplo y para combatir la ociosidad ".
Como nos cuenta sus biógrafos, en especial el hermano León, todos los días se dedicaban a la oración y al trabajo manual para ahuyentar hasta la sombra de la ociosidad, enemiga del alma. ( AP 25 ).
Es imporantísimo, para conocer lo que pensaba Francisco de Asís sobre la ociosidad y las consecuencias de ésta, el leer, meditar y contemplar, con los ojos del corazón, no de la razón o de la conveniencia, lo que el hermano León nos cuenta que, en cierta ocasión, le dijo el Señor: " Me lamento de los hermanos " A lo que respondió el hermano León: " Por qué, Señor ? ", " Por tres razones - replicó el Señor -. Primeramente, porque no reconocen los beneficios que, como sabes, les otorgo con largueza cada día sin que siembren ni recojan. Después, porque pasan todo el día murmurando y sin hacer nada. Por último, porque con frecuencuencia se provocan mutuamente a la cólera y no se reconcilian ni perdonan las injurias que han recibido ".
LEONE.

jueves, 25 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD - ALELUYA ALELUYA ALELUYA - FELIZ NAVIDAD


Hoy no es día ni para hecer reflexiones ni tan siquiera meditaciones, Hoy tan sólo reproduciremos un pasaje de la vida de San Francisco de Asís, que es pura experiencia de Jesús, el cual, si queremos saber y profundizar más sobre la grandeza de la Navidad, deberemos simplemente Contemplarlo y degustarlo como miel del líbano sobre " los labios que se resbala sobre la barba":


El pesebre que preparó el día de Navidad San Franciso de Asís


"84. La suprema aspiración de Francisco, su más vivo deseo y su más elevado propósito, era observar en todo y siempre el santo Evangelio y seguir la doctrina de nuestro Señor Jesucristo y sus pasos con suma atención, con todo cuidado, con todo el anhelo le su mente, con todo el fervor de su corazón. En asidua meditación recordaba sus palabras y con agudísima consideración repasaba sus obras. Tenía tan presente en su memoria la humildad de la encarnación y la caridad de la pasión, que difícilmente quería pensar en otra cosa.
84. Digno de recuerdo y de celebrarlo con piadosa memoria es lo que hizo tres años antes de su gloriosa muerte, cerca de Greccio, el día de la natividad de nuestro Señor Jesucristo. Vivía en aquella comarca un hombre, de nombre Juan, de buena fama y de mejor tenor de vida, a quien el bienaventurado Francisco amaba con amor singular., pues siendo de noble familia y muy honorable, despreciaba la nobleza de la sangre y aspiraba a la nobleza del espíritu. Unos quince días antes de la navidad del Señor, el bienaventurado Francisco le llamó, como solía hacerlo con frecuencia, y le dijo: "Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date plisa en ir allá y prepara prontamente lo que te voy a indicar. Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y como fue colocado sobre heno entre el buey y el asno. En oyendo esto el hombre bueno y fiel, corrió presto y preparó en el lugar señalado cuanto el Santo le había indicado.
85. Llegó el día, día de alegría, de exultación. Se citó a hermanos de muchos lugares; hombres y mujeres de la comarca, rebosando de gozo, prepararon, según sus posibilidades, cirios y teas par a iluminar aquella noche que, con su estrella centelleante, iluminó todos los días y años. Llegó, en fin, el santo de Dios, y, viendo que todas las cosas estaban dispuestas, las contempló y se alegró. Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno. Allí la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad, y Greccio se convierte en una nueva Belén. La noche resplandece como el día, noche placentera para los hombres y para los animales. Llega la gente, y, ante el nuevo misterio, saborean nuevos gozos. La selva resuena de voces y las rocas responden a los himnos de júbilo. Cantan los hermanos las alabanzas del Señor y toda la noche transcurre entre cantos de alegría. El santo de Dios está de pie ante el pesebre, desbordándose en suspiros, traspasado de piedad, derretido en inefable gozo. Se celebra el rito solemne de la misa sobre el pesebre y el sacerdote goza de singular consolación.
86. El santo de Dios viste los ornamentos de diácono, pues lo era, y con voz sonora canta el santo evangelio. Su voz potente y dulce, su voz clara y bien timbrada, invita a todos a los premios supremos. Luego predica al pueblo que asiste, y tanto al hablar del nacimiento del Rey pobre como de la pequeña ciudad de Belén dice palabras que vierten miel. Muchas veces, al querer mencionar a Cristo Jesús, encendido en amor, le dice el "Niño de Bethleem", y, pronunciado "Bethleem" como oveja que bala, su boca se llena de voz; más aún, de tierna afección. Cuando le llamaba "niño de Bethleem" o "Jesús", se pasaba la lengua por los labios como si gustara y saboreara su paladar la dulzura de estas palabras.
86. Se multiplicaban allí los dones del Omnipotente; un varón virtuoso tiene una admirable visión. Había un niño que, exánime, estaba recostado en el pesebre; se acerca el santo de Dios y lo despierta como de un sopor de sueño. No carece esta visión de sentido, puesto que el niño Jesús, sepultado en el olvido en muchos corazones, resucitó por su gracia, por medio de su siervo Francisco, y su imagen quedó grabada en los corazones enamorados. Terminada la solemne vigilia, todos retornaron a su casa colmados de alegría.
87. Se conserva el heno colocado sobre el pesebre, para que, como el Señor multiplicó su Santa misericordia, por su medio se curen jumentos y otros animales. Y así sucedió en efecto: muchos animales de la región circunvecina que sufrían diversas enfermedades, comiendo de este heno, curaron de sus dolencias. Más aún, mujeres con partos largos y dolorosos, colocando encima de ellas un poco de heno, dan a luz felizmente. Y lo mismo acaece con personas de ambos sexos: con tal medio obtienen la curación de diversos males.
87. El lugar del pesebre fue luego consagrado en templo del Señor: en honor del beatísimo padre Francisco se construyó sobre el pesebre un altar y se dedicó una iglesia, para que, donde en otro tiempo los animales pacieron el pienso de paja, allí coman los hombres de continuo, para salud de su alma y de su cuerpo, carne del Cordero inmaculado e incontaminado, Jesucristo, Señor nuestro, quien se nos dio a sí mismo con sumo e inefable amor y que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo y es Dios eternamente glorioso por todos los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Aleluya."

miércoles, 17 de diciembre de 2008

19Por consiguiente, si tan grande y tan importante Señor, al venir al seno de la Virgen, quiso aparecer en el mundo, despreciado, indigente y pobre (cf. 2 Cor 8,9), 20para que los hombres, que eran paupérrimos e indigentes, y que sufrían una indigencia extrema de alimento celestial, se hicieran en Él ricos mediante la posesión del reino de los cielos (cf. 2 Cor 8,9), 21saltad de gozo y alegraos muchísimo (cf. Hab 3,18), colmada de inmenso gozo y alegría espiritual, 22porque, por haber preferido vos el desprecio del siglo a los honores, la pobreza a las riquezas temporales, y guardar los tesoros en el cielo antes que en la tierra, 23allá donde ni la herrumbre los corroe, ni los come la polilla, ni los ladrones los desentierran y roban (cf. Mt 6,20), vuestra recompensa es copiosísima en los cielos (cf. Mt 5,12), 24y habéis merecido dignamente ser llamada hermana, esposa y madre del Hijo del Altísimo Padre (cf. 2 Cor 11,2; Mt 12,50) y de la gloriosa Virgen.
(Santa Clara de Asís, 1ª Carta a Santa Inés de Praga).